Calidad del aire comprimido según ISO 8573-1
Medimos lo que llega al punto de uso, no lo que promete el catálogo del secador: partículas, humedad y aceite, comparados con la clase que exige su proceso o su cliente.
Qué medimos
- Partículas sólidas
- Humedad: punto de rocío a presión
- Aceite: aerosol, líquido y vapor
- En los puntos de uso que usted elija
Qué recibe
- Resultados expresados en clases ISO 8573-1
- Comparación con la clase requerida
- Causas probables de las desviaciones
- Recomendaciones de tratamiento
Qué necesitamos
- Clase exigida y quién la exige
- Puntos de muestreo y su accesibilidad
- Esquema del tratamiento instalado
Cómo se expresa una clase
La norma ISO 8573-1 clasifica la pureza del aire comprimido para tres contaminantes y la expresa como Clase A:B:C: A para partículas sólidas, B para agua y C para aceite total. Por ejemplo, «Clase 1:4:1» indica una exigencia alta en partículas y aceite y un punto de rocío a presión de +3 °C o inferior. Cuanto menor es el número, más exigente es la clase. La clase 0 no es un valor fijo: se define por acuerdo entre usuario y proveedor y debe ser más estricta que la clase 1.
Cómo se mide
Los métodos de medición se describen en otras partes de la misma familia de normas (ISO 8573-2 a 8573-9). En la práctica, se usan sensores de punto de rocío, contadores de partículas y medidores o tubos indicadores de aceite, según la clase que haya que demostrar. Definimos el método antes de medir para que el resultado sea válido para su propósito.
Qué hacer si no se cumple
Las causas más comunes son filtros saturados o mal dimensionados, un secador que no alcanza su punto de rocío, purgas que no evacúan el condensado o contaminación en la propia red. Las soluciones pasan por el tratamiento del aire, los secadores o, si el proceso no admite aceite, un compresor exento de aceite.